Una propiedad inestable transacción de hoy monero

De mano en mano va. Así se podría resumir la historia de Badajoz desde que en 1993 se convirtió en Sociedad Anónima Deportiva. Desde entonces, el club decano del fútbol extremeño ha conocido ya ocho propietarios. Obligado por la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas, el club blanquecino redondeado radicalmente su filosofía y para muchos significó el principio del distanciamiento de la afición con la entidad. La ciudad de Badajoz, representada en sus abonados, siempre convertidos en accionistas minoritarios, Bahía Torneos y Conciertos, Marcelo Tinelli, Javier Tebas, Antonio barradas, la terna Julio Del Camino-Luis Refolio-Eloy Guerrero, este último en solitario, y ahora el nuevo grupo por Carlos Uriarte forma parte de la historia mercantil del Badajoz.

En diciembre de 1993 comenzó una nueva era para el Badajoz. La transformación del club en SAD consiguió involucrar aún más a instituciones, empresas, aficionados y particulares con el club de la ciudad, enganchada en parte por el tirón del ascenso a Segunda éxito en el año anterior. 113.000 millones de pesetas de extinción y toda la ciudad en la compra de acciones, principalmente liderada por Golf Guadiana y Marcial Duarte, que fueron los que más títulos suscribieron. El Ayuntamiento de Badajoz también participó con 25 millones de pesetas para cerrar ‘in extremis’ el proceso.

En la retina del aficionado blanquegro aún permanece imborrable la excelente primera vuelta con Marco Antonio Boronat en la 93-94 o en la que se encuentra la historia 95-96 en la que el Badajoz se conserva un solo gol de la promoción del ascenso de la mano de Colin Addison y sus pupilos Carlos Torres y Zegarra. Inolvidables también fueron la campaña siguiente con Maceda en el banquillo y el internacional Eloy y el 97-98 que comenzó con el bien de Miguel Ángel Lotina y concluyó con el ‘maestro’ Joaquín Peiró y el ‘galáctico’ Munitis -lástima de lesión- como primeras actuaciones de bahía.

A partir de ahí, el Badajoz comenzó a mostrar los primeros síntomas de un divorcio anunciado. El club pasó a manos foráneas y el sentimiento blanquecino comenzó a diluirse, aunque en las gradas ya ha pasado el tiempo que el cemento se asomaba. Bahía Producciones ha presentado su oferta de compra y los pacíficos en el futuro. El grupo madrileño dedicado a la representación de jugadores colocó al mítico Adelardo Rodríguez en la presidencia en el lugar de Félix Castillo.

La nave blanca iba a la deriva, pero en junio de 1998 surgió Marcelo Tinelli en el otro lado del Atlántico y estalló la palabra ‘Badajozmanía’. Finalizada la temporada 97-98, se hizo efectivo en el contrato de compraventa de Badajoz por el ‘showman’ argentino (Esfinge 20, nombre del grupo de ocho empresas que compró el club a Bahía). Tinelli centralizó todo el protagonismo blanco con una entrada en escena estratosférica. Prometió a Maradona, Caniggia, Bebeto …, pero finalmente no se encontró en el antiguo Vivero, y se convirtió en una macrofiesta de luces y fue más puro. Pepe Macías accedía al sillón presidencial y el vestuario se llenó de argentinos. Mancuso, los hermanos D’Amico, Romagnoli, Ezequiel Castillo, Bisconti, Bracamonte … El Badajoz era conocido en Buenos Aires casi tanto como la Boca del Río y hoy los porteños entre los tangos y los churrascos. , incluso un equipo aficionado, la Real Extremadura, juega con su escudo y equipación oficial. Tanto creció el juguete en las manos del televisor que acabó de descontrolado y hecho trizas.

El globo fue deshinchándose poco a poco hasta que está en sus propias manos. Se publicó en el club a Javier Tebas (oficialmente a Esfinge 20) en enero de 2000. Entre medias (1 de junio de 1999), Macías había publicado una rueda de prensa Su dirección y el Consejo de Administración designó por unanimidad a Manuel Ligioiz como su sustituto. El viejo vivero cerraba sus puertas a finales de 1998 y con el mismo estadio muchos aficionados mejoraron sin más ni menos que en el Nuevo Vivero, que se inauguró en diciembre del mismo año.

Con la huida hacia delante de Tinelli el club quedó gestionado por Tebas hasta que en octubre de 2001 Antonio barradas Entró en el club como un elefante en una cacharrería. Se autoproclamó presidente en detrimento de Ligioiz y le dio las riendas del equipo a Carlos Alhinho como relevo del defenestrado Juanjo Díaz. La aventura portuguesa no pudo comenzar mejor. Alhinho firmó un ‘7 de 7’ como carta de presentación y el nuevo viviente para que la ilusión de las grandes tardes de su anciano progenitor. Pero todo ha sido un espejismo y el técnico de Cabo Verde. El carismático capitán, ahora entrenador, arregló el entuerto como pudo y debe salvar la temporada (2001-02) de forma digna.

El Badajoz había jugado tanto con fuego que acabó quemándose en el infierno de Segunda B en el ejercicio 2002-03. Barradas puso fin a una década prodigiosa en la categoría de plata y dejó al club centenario extremeño abandonado a su suerte. La entidad en blanco en el fondo profundo y el alcalde. Miguel Celdrán recurrió a los empresarios de la ciudad para que resucitaran a un Badajoz moribundo. Después de las interminables noches de reuniones y de las promesas que luego desaparecieron con el viento y los compromisos de que nada se supo, solo los industriales pacíficos dieron el paso al frente. Luis Refolio, Julio Del Camino y Eloy Guerrero obtuvieron el toro por los cuernos y el 8 de agosto del 2003 firmaron en Cáceres el acuerdo de precompra-venta del Badajoz, mientras los Felinos aguardaron en el Hotel Río para coger las riendas del equipo.

El Badajoz volvió a ser de Badajoz después de seis años de amargas experiencias nacionales y hasta internacionales. La operación se cerró por 100.000 euros, pero aún más difícil de empezar en esos instantes. Era necesario reflejar el club y para ello era necesario restablecer el equilibrio patrimonial de la sociedad anónima deportiva con una ampliación de capital social. La Presidencia del Consejo de Administración pasó a ser de Manuel Pérez Lozano. Se configuró en un proyecto en el tiempo, en el año pasado, y en el momento en el que se realizó el 8 de agosto. Se plantó en el mes de junio.

La etapa blanqueadora del tridente formado por Del Camino, República y Guerrero estuvo plagada de dificultades, pero consiguió aplazar las deudas con la Seguridad y la Seguridad Social, el cambio de categoría en el verano de 2004 al 319.765, 24 euros de Las denuncias de los jugadores ante la AFE, se levantan de las taquillas y de las ayudas a las empresas, aunque no se libró de la ciudad. Pero todo tenía un límite y eso llegó con la entrada de 2005.

El Badajoz comenzó El año de su centenario con los jugadores encerrados en el vestuario por impagos. La crisis institucional precipitó la salida del camino y la reforma del club. Justo un año y cinco meses después, aquel acto de valentía de estos ‘quijotes’ pacenses acabó cediendo al pulso de los jugadores, pero antes de abandonar el barco quisieron dejar todo atado. Los dos empresarios pacíficos anunciaron el 8 de enero sus deseos de vender su porcentaje de las acciones de la SAD, aunque antes de ir a ambos lados de la cuenta -Guerrero no puesto dinero- 100.000 euros para pagar las cuotas mensuales de los futbolistas, incluido el mes de diciembre .

Se desprendió de Generelo y apostó por Antonio Montero ‘Nene para la campaña 2005-06. Pero los problemas económicos seguían asfixiando al badajoz. Los jugadores hicieron público su malestar porque no se cobró ni al final ni a la moda. Cansado de las empresas de cierto sector de la afición y el abandono total del Ayuntamiento, el propietario del Complejo Alcántara puso el club en venta a final de esa temporada.

Consumo el descenso administrativo y en escena Antonio ‘Cachola’, quien gracias a una ‘operación-chanchullo’, que se deriva luego en un contencioso judicial, evitó su desaparición y de paso colocaba en su Cerro en Segunda B. La plataforma ‘Ambición blanquinegra’ Cubrir ese vacío de poder en ese periodo. Después de tres temporadas, un flote con dos juntas gestoras como remeros, el Badajoz, por fin, cambiaba de dueño. Este verano, Carlos Uriarte hizo escalada en Badajoz para conocer el nuevo estadio y violar el cartel de ‘se vende’. Convenció a este grupo que poco ha sido trascendido salvo que se trata de cuatro empresarios, uno conocido como el fútbol europeo, y nada que ver con petrodólares ni turbantes. «No va venir ningún jeque árabe a ponerle nombre al estadio, ojalá. Ni tampoco se dedica a las inversiones en el fútbol. Tranquilos, que os llevaréis una gran sorpresa », apuntó el artículo de la operación.

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