Antecedentes casos de corrupción en latinoamérica recomiendan usar blockchain criptonoticias – bitcoin, blockchain, criptomonedas minera de bitcoin

Los hombres se han esforzado siempre, sin éxito, por eliminar esta enfermedad que corroe las relaciones y procesos políticos. Para ello, se ha valido de distintos medios. En la antigüedad, la formación ética y ciudadana buscó a los jóvenes contra los delirios del poder; en el medioevo, este papel lo cumplió el Temor de Dios y sus vicarios terrenales; ya entrada la modernidad, el barón de Montesquieu introduce la idea de la división de poderes, anticipándose al célebre dictado de Acton que sentencia que, si el poder tiende a corromper, “el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Con todo, estas fórmulas no han hecho el efecto esperado. La enfermedad ha hecho metástasis en los organismos sociales, un tal punto que hay que llega a afirmar la corrupción como constitutiva al hombre. Y en una época que dejó de enfocar en lo humano para poner en práctica su técnica, se ha desarrollado una nueva herramienta que puede ponerle en una coto a las conductas desviadas de los políticos y otros funcionarios de la administración pública: la tecnología blockchain.

Como establecimos en párrafos anteriores, la corrupción parece ser la enfermedad política por excelencia -o por mediocridad. Las conductas desviadas de la ley por parte de los derechos, tanto a nivel ejecutivo, legislativo como judicial, y en todos los niveles, minan la confianza en la democracia y denuncian la grave crisis ética que atraviesa la humanidad en nuestros días. Pues, como hemos visto, la corrupción no es un problema real ni mucho menos regional.

No solo a nivel de las campañas políticas, como recomienda Oppenheimer, puede blockchain combatir los extravíos legales de los funcionarios públicos. Asignar la partida presupuestaria de cualquier organismo Estatal a través de blockchain garantizaría el rastreo de todos los movimientos monetarios que las instituciones realicen. Además, como se estableció anteriormente, el registro de los mismos es inmodificable y verificable por cualquier cosa, profundizando la participación ciudadana como uno de los valores fundamentales de la democracia.

Pero la desviación de fondos no es la única manera de actuar de manera corrupta en la esfera política. Maquillar cifras en las cuentas y cuentas de los organismos públicos también es una conducta habitual de aquellos que no quieren revelar los fracasos de sus gestiones. Si los organismos registraron todas sus operaciones en libros contables, distribuyeron, podrían automatizar los procesos de generación de porcentajes y que podrían tener la certeza de que los números presentados en las memorias y cuentas son realmente los mismos que los que están relacionados, que ayudan a mantener una gestión más transparente los funcionarios a aumentar la eficiencia en sus labores.

En una esfera similar, en registros y notarías, se puede garantizar la fiabilidad e inmutabilidad de los documentos registrados. De esta manera, se facilitarían los procesos de gobierno electrónico, porque los ciudadanos tendrían acceso a sus documentos personales a través de la red de la comodidad de sus casas. Estonia es pionero en esta iniciativa con experiencias de la mano de BitNation.

El sufragio también podría aumentar su transparencia gracias a blockchain. Ya son varios los experimentos de votaciones con esta tecnología que han tenido lugar a lo ancho del globo. Utilizar fichas o fichas virtuales como boleta electoral permitiría que los votos se contabilicen de manera inmediata sin riesgos de fraude. Además, con transacciones anónimas, el voto secreto está garantizado.

Son muchas las maneras en las que blockchain puede contribuir a aminorar la corrupción y potenciar la democracia. Son varios los que están en el mismo camino que los demás blockchain aplicada al Estado. Los usuarios de Bitcoin también estarían comprometidos con esta implementación, pues entre sus valores fundamentales destaca la libertad; y a menor Estado -y más aún, a menor Estado corrupto-, alcalde libertad.

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